La globalización de la cadena alimentaria plantea de continuo nuevos desafíos y riesgos para la salud y los intereses de nuestros consumidores. El objetivo fundamental de la política de la Unión Europea en materia de seguridad alimentaria es alcanzar los niveles más altos posibles de protección de la salud humana y de los intereses de los consumidores en este campo. Es preciso que los alimentos sean seguros y estén correctamente etiquetados —teniendo en cuenta su diversidad y los productos tradicionales— y que, al mismo tiempo, se garantice el funcionamiento efectivo del mercado interior. Para ello, la UE ha desarrollado un amplio conjunto de normas sobre seguridad alimentaria, sometidas a continua revisión y adaptadas en función de los acontecimientos. Esta normativa se basa en el análisis de riesgos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) presta un apoyo fundamental a los trabajos de las instituciones de la UE para la protección de los consumidores, al proporcionar un asesoramiento científico independiente sobre los riesgos ya conocidos o de reciente aparición.
El principio rector de la política de seguridad alimentaria de la UE consiste en aplicar un planteamiento integrado desde la granja hasta la mesa, que abarque todos los sectores de la cadena alimentaria, incluida la producción de piensos, la sanidad vegetal y animal, el bienestar de los animales, la producción primaria, la transformación alimentaria y el almacenamiento, transporte, venta, importación y exportación. Este planteamiento amplio e integrado, en el que se definen claramente las responsabilidades de los operadores de alimentos y piensos y de las autoridades competentes, representa una política alimentaria más coherente, eficaz y dinámica.
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